08 Villa de Tulumba


Reseña histórica

En 1749 Pedro Miguel de Argandoña, Obispo de Tucumán, creó el curato de Tulumba con sede parroquial en la capilla ya existente en el lugar. A fines del siglo XVIII el Marqués de Sobre Monte agrupó a las poblaciones dispersas de la zona en distintos núcleos poblacionales: uno de ellos fue Tulumba que comenzó a transformarse en “villa” y fue declarada como tal el 3 de octubre de 1803, a través de una Real Cédula de Carlos IV. La jurisdicción del curato estuvo bajo la advocación de Nuestra Señora del Rosario. La villa fue la población más destacada económica, política y religiosamente del norte; fue centro de transacciones comerciales y paso obligado de todo viajero. Desde aquí partían numerosos caminos hacia otros destinos. La Iglesia fue construida hacia fines del siglo XIX. Reemplazó a la antigua Capilla colonial y, actualmente, es uno de los símbolos destacados de la villa. Esta obra fue impulsada por Fray Mamerto Esquiú, quien colocó la piedra fundamental en 1882; el diseño estuvo a cargo del Arquitecto Maturet. El acceso a la Iglesia se hace través de un atrio cercado por verjas con rejas que se comunica con la plaza del poblado localizada en uno de los laterales. Sobre el costado opuesto se observan las ruinas de la antigua Capilla colonial que le dio origen. En 1980 Tulumba fue declarada como “villa de interés provincial”, debido a que conserva la traza de orden colonial, preserva las ruinas de la antigua Capilla, es depositaria del tabernáculo que perteneció a la Compañía de Jesús, conserva la casona de la familia Reynafé y mantiene el estilo y las características edilicias de las primitivas casas y casonas del lugar.

Texto
Arquitecto Omar Demarchi


Relatos de viajeros

Con respecto a la Estancia de Caroya, Concolocorvo en 1773 cuenta que partiendo desde Córdoba recorre el camino “(...) hasta que se encuentra la estancia nombrada de Caroya, perteneciente al Colegio de Monserrat de Córdoba, y entre ésta y Sinsacate está la Hacienda del Rey, nombrada Jesús María, que administra don Juan Jacinto de Figueroa, dueño de aquélla, quien se hizo cargo de dar caballos a los correos del rey y de particulares.” Von Tschudi, en 1858, cuenta que luego de pasar por la Posta del Salitre se dirige a Caroya: “A dos leguas y media de este lugar se llega a Caroya, una estancia hermosa con una iglesia; media legua más adelante está Jesús María, antes un establecimiento importante de los jesuitas, actualmente muy deteriorado (...)”.

Bibliografía
TSCHUDI, J. J. von: “Viaje por las cordilleras de los Andes de Sudamérica, de Córdoba a Cobija, en el año 1858”. Academia Nacional de Ciencias. Córdoba, 1967. Tomo XLV. pp. 323-337 y 341-342 en SEGRETTI, Carlos: “Córdoba, ciudad y provincia (siglos XVI y XIX) según relatos de viajeros y otros testimonios. Junta Provincial de Historia. Córdoba, 1973.


Atractivos en Villa de Tulumba.

Santuario Mariano Diocesano: El templo, situado en el corazón de la villa, parece regir con sus imponentes muros y torres los destinos de Tulumba. El acta para la construcción de este templo como la colocación de la piedra fundamental fue realizada por el Ciervo de Dios Fray Mamerto Esquiú, en el año 1881.

El Tabernáculo: La devoción de los tulumbanos ha tenido manifestaciones extraordinarias. Acto de fe cuya mayor materialización fue la colecta realizada con motivo de la construcción del nuevo altar de la Catedral de Córdoba en 1803. 

Antigua Capilla: En el centro histórico de la villa, esta capilla fue construida en los últimos años del Siglo XVII, en honor a la Santísima Virgen del Rosario, por Don Antonio de Ataide, primer poblador de esta comarca. 

Casa de la Familia Reynafé: Antigua casona que perteneció a esta familia tulumbana, cuyos miembros tuvieran una notable actuación pública en la Provincia de Córdoba.

Cristo de los Granaderos: Primer monumento de carácter religioso levantado en el país, en honor a los Granaderos del Glorioso Regimiento a Caballo del General San Martín, caídos en el Combate de San Lorenzo, entre los que se encontraba José Márquez hijo de Tulumba. 

Ermita de la Virgen Madre del Cerro: Hacia el este, a unos 5 kilómetros de la villa, se encuentra la Ermita del Cerro, donde se venera la imagen de la Virgen del Cerro, considerado el primer monumento nacional que se levantó en homenaje a las Madres de los Próceres de la República.

Plazoleta Granadero José Márquez: Inaugurada en 1942, durante la Primera semana de Tulumba, en homenaje al Granadero Tulumbano caído en el Combate de San Lorenzo en 1813.

Tala de Fray Mamerto Esquiú: Árbol de frondosa copa, que cobijó al entonces Obispo de Córdoba, Fray Mamerto Esquiú, en los días de santa misión. 

Casona familiar del Padre “Hernán Benítez”: Futuro Centro Cultural y Museo "Padre Hernán Benítez"

Pileta Municipal y arroyo Suncho: El corazón de la villa está atravesado por el Arroyo Suncho, a cuya vera se encuentra el Balneario Municipal, que se convierte en un oasis de frescura en los tórridos días de verano. 

"El Camino de la Cruz": Vía Crucis que nace en el portal de Vieja Capilla y culmina en el Monumento Cristo de los Granaderos, luego de un recorrido de un km. Son 14 estaciones realizadas en bellas cerámicas, cuyo recorrido puede hacerse en cualquier momento del año.

Atractivos cercanos a Villa de Tulumba.

En San José de la Dormida (a 23 Km.):

Aguaribay Histórico: Añoso árbol que sirviera de sombra y descanso a los próceres de nuestra historia que se dirigían por el Antiguo Camino Real al Alto Perú, ubicado a la vera del Camino Real. 

Casonas: Es posible admirar un conjunto de casas antiguas construidas entre 1850 y 1900 pertenecientes a las familias de alta sociedad, en donde resaltan diversos estilos como el neoclásico italiano. 

Casa Fray Mamerto Esquiú: En esta casa se alojó durante su misión pastoral, en el año 1882, el obispo que bendijera la parroquia San José en marzo del mismo año.  

Los Morteritos: Situado a dos cuadras de la plaza central, este magnífico testimonio arqueológico, representa las huellas plasmadas por los aborígenes que habitaron nuestro pueblo. 

Quebrada del Tigre y Dique Pisco Huasi: Si lo que se busca son sierras, ríos, naturaleza; a tan solo 8 km. Quebrada del Tigre y Dique Pisco Huasi ofrece la posibilidad de admirar la vida silvestre donde chuñas, cardenales, corzuelas, conviven en su hábitat natural. 

Museo Sanavirón: Se encuentra alojado en una de las casas más representativas del pueblo, aquí se exhiben elementos de la vida de los aborígenes, de la etapa gauchesca y de fines de 1800 y principios de 1900 de la alta sociedad de esta región. 

En Dean Funes (a 25 Km.):

Balneario Municipal Luis Sivilotti: Un predio de cuatro hectáreas con todos los servicios, el cual está ubicado a sólo 12 cuadras del centro, con un gigantesco natatorio que es alimentado permanentemente con agua de vertiente natural.

Las Canteras Grandes: Un predio de 94 ha, a 5 km al sur de la Ciudad. Allí se extraía granito, que proveían balasto para el mantenimiento del FF.CC. Allí se encuentran veinte viviendas de estilo rústico en piedra, ladrillo y madera. Y un pequeño embalse que crean un escenario ideal para realizar cabalgatas, caminatas actualmente funciona un centro de rehabilitación de adicciones, llamado FAZENDA DA ESPERANZA, único en su tipo y primero del país.

Monumento a los Inmigrantes: Se encuentra ubicado en la Vieja Estación del Ferrocarril en memoria de los inmigrantes llegados en la primera mitad del S. XX: españoles, italianos, sirios, libaneses, yugoeslavos y judíos.

Murales Cerámicos: Suman once distinguidas obras del pintor Martín Santiago, ubicadas en un lateral de la Terminal de Ómnibus donde quedó plasmada la historia de la región.

Palacio Municipal "9 de Marzo": Impresionante casona de estilo francés que fuera levantada a principios del S. XX.

Museo Arqueológico y Paleontológico: En un predio campestre se pueden apreciar piezas arqueológicas y paleontológicas. Se destaca, con 70.000 años, un Gliptodonte.

En Ischilín (a 42 Km. pasando por Dean Funes):

La Plaza de Armas: Fue el centro de la vida civil y militar de la región. Consagrada en el pasado por haber sido centro civil y militar de la zona, esta plaza conserva un algarrobo de 800 años, que aún se exhibe sin importar el paso del tiempo y donde a sus pies yacen las tropas de los Generales Lamadrid y José María Paz.

Nuestra Señora del Rosario: Construida entre 1706 y 1736, de la mano de los Jesuitas. Caracterizada por su arquitectura, fue declarada Patrimonio Nacional. Guarda en su interior un púlpito tallado con estética indoamericana y la sacristía, con las imágenes de la Virgen con el Niño y un antiguo Cristo Nazareno.

La Escuela Fernando Fader: Esta institución cuenta con bancos, escritorio y armarios de la época, al igual que la campana.


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